El Gobierno municipal trabaja en la reparación de calzada en Primera Junta y San Juan

Luego de haber solucionado un histórico problema de cloacas, ese cruce quedará habilitado a la circulación normal, concluido el proceso de recomposición del pavimento, previsto para los próximos días si las condiciones climáticas lo permiten.

Tras los trabajos de reparación y reemplazo de cañerías del sistema cloacal hechos por la Dirección de Obras Sanitarias, el Gobierno de Gualeguaychú comenzó con los arreglos de calzada en la esquina de Primera Junta y San Juan.

Esta etapa de tareas que realiza la Dirección de Obras Públicas comenzó el lunes por la mañana con la apertura de los baches en los lugares donde se hicieron las perforaciones para reemplazar el sistema cloacal colapsado.

Una vez desmontados los sectores dañados, se comenzará con los trabajos de hormigonado para volver a hacer transitable esa esquina, de alto tránsito vehicular. Se estima que el próximo sábado 15 de junio volverá a estar reparada y rehabilitada de manera definitiva, aunque ello depende de las inclemencias climáticas, ya que en caso de lluvia o inestabilidades los tiempos podrían extenderse un par de días más.

La solución a un problema de años

Durante los últimos días, el Gobierno de Gualeguaychú llevó adelante la renovación integral de la red cloacal ubicada en el cruce de Primera Junta y San Juan, luego de constatar que la totalidad de la instalación se encontraba colapsada.

El operativo, encabezado por personal de Obras Sanitarias, tuvo como finalidad terminar con una molestia que afectaba a los vecinos desde hace décadas: la persistencia de olores desagradables en el lugar.

Durante la primera fase se sustituyeron 20 metros de la cañería principal ubicada del lado este de la intersección; y más recientemente se completó el cambio de otros 35 metros correspondientes al lado oeste de Primera Junta, sector que también presentaba obstrucciones y estaba fuera de uso.

El inconveniente tuvo origen en la rotura del distribuidor cloacal, que generaba filtraciones hacia el desagüe pluvial emplazado en ese mismo cruce, con la consiguiente aparición de olores fétidos en los alrededores.

El caño, construido en hormigón armado y con 400 milímetros de diámetro, acumulaba unos 80 años de uso y presentaba perforaciones producidas por raíces de árboles cercanos tras exceder ampliamente su vida útil. Por este motivo se resolvió reemplazarlo por un conducto de PVC de 250 milímetros.

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