Hay futbolistas que empiezan jugando. Y hay otras que nacen con la pelota pegada al corazón.

La historia de Umma Miravet empezó siendo muy chiquita, acompañando a su papá a los torneos donde él jugaba. Mientras otros llevaban reposeras, ella llevaba sueños. Pasaba los días enteros entre pelotas, canchas y gritos de gol. Y sin darse cuenta, el fútbol empezó a convertirse en parte de su vida.

“Mi papá fue la persona que me impulsó a este deporte y me contagió la pasión por el fútbol”, cuenta la actual 10 de Club Atlético Libertad.

Su primer gran recuerdo futbolero también sigue intacto. Jugando para Fútbol Municipal de Larroque, bajo la dirección de Ceci Arce, una entrenadora que hasta el día de hoy sigue acompañándola y confiando en ella.

Con apenas categoría Sub 12, Umma ya juega en Sub 14, Sub 18 y Primera. Un desafío enorme para cualquiera. Pero ella lo toma con responsabilidad y orgullo.

“Siento responsabilidad y orgullo. Los profes sienten que puedo aportar al equipo y yo seguir aprendiendo de ellas que son más grandes y tienen más experiencia”.

Aunque admite que los nervios aparecen, nunca deja que la frenen:
“Miedo no… nervios sí puede ser. Pero cuando me toca jugar trato de dar lo mejor”.

Dentro de la cancha se siente más cómoda como delantera, aunque también juega de volante cuando el equipo la necesita. Y quienes la ven jugar siempre destacan lo mismo: velocidad, atrevimiento y habilidad.

La 10 en la espalda podría pesar. Pero Umma piensa distinto:
“La 10 es especial, pero el número no hace al jugador o jugadora. Lo importante es que todas tiremos para el mismo lado”.

Simple. Humilde. Equipo antes que ego.

Fanática de Boca —“claramente”, dice entre risas— tiene como referentes al Changuito Zeballos y Tomás Aranda. Y aunque el fútbol ocupa gran parte de sus días, también reconoce los sacrificios que implica: menos juntadas, dejar otros deportes y aprender a organizarse entre escuela y entrenamientos.

Pero si hay algo que la emociona de verdad, fue aquel campeonato 2025 con la Sub 17 de Libertad. Un recuerdo que guarda como uno de los momentos más felices que le regaló el fútbol.

Fuera de la cancha, sus papás la describen como una chica activa, divertida y ocurrente. Y ella tiene claro quiénes la acompañan siempre: su familia, Ceci y Velen Arce, y José “Morro” Escalante.

Cuando le hablan de futuro, no duda:
“Mi sueño es jugar en Boca”.

Y quizás la frase que mejor resume quién es llega al final, entre timidez y sonrisa:
“Quiero que me recuerden como la chiquita que nadie podía parar”.

Y cuidado… porque parece que va camino a eso. ⚽✨



Autor:FRANCO LIZARZUAY

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