En el marco del Día de la Radiofonía Argentina, el reconocido locutor repasó sus inicios a los 17 años en LT41, el fenómeno del "radioservicio", los grandes éxitos de la audiencia como La Ola Loca del Verano y dejó una profunda reflexión sobre la ética periodística en la era de los algoritmos.
Cada 27 de agosto se celebra el Día de la Radiofonía Argentina en conmemoración a la histórica transmisión de Los Locos de la Azotea en 1920. Para repasar el valor del medio y su vínculo entrañable con la comunidad, el programa Turno Tarde dialogó con una de las voces más representativas de Gualeguaychú: Luis Recalde, un protagonista de la locución que está próximo a cumplir cinco décadas de trayectoria.
El debut en la histórica LT41 y los entrañables "radioservicios"
Recalde dio sus primeros pasos ante un micrófono cuando apenas tenía 17 años. "Fue el 26 de enero de 1978. Debuté como locutor de turno en el programa que tenían mis padres, Petty y Mario Vilaboa (Entre mate y mate), y luego en el de Águeda Gutiérrez", recordó.
En aquellos años donde la conectividad no existía, LT41 —pionera en la región— funcionaba como la tecnología hegemónica que articulaba la vida cotidiana del pueblo y del campo. "Todo se volvía icónico, como el radioservicio. Cumplía una función social enorme. La gente avisaba por la radio qué colectivo tomaba, si había que esperar a alguien en la ruta con un caballo o enviar ropa limpia. Era la intimidad de las familias puesta al aire y la gente lo escuchaba hasta con sentido del humor", rememoró entre anécdotas y bromas que sucedían detrás de micrófono mientras se anotaban los mensajes a mano.
Éxitos populares y la construcción de la identidad local
A lo largo de los años, su voz acompañó distintos momentos culturales de la ciudad. Tras encabezar Disco Show a fines de los años 70 —espacio donde impulsó la poesía y conoció a personalidades como el actual subsecretario de Cultura, Luis Castillo—, en 1986 llegó el gran salto con La Ola Loca del Verano, un fenómeno de audiencia que continuó durante los inviernos con La Vereda del Sol.
"Formaron la subjetividad de casi toda la juventud de aquella época, y eso implicaba una responsabilidad social y ética enorme. Con el tiempo caigo en la cuenta de lo que significaron esos programas para la gente", afirmó Recalde, quien pese a recibir propuestas para trabajar en Mar del Plata o en importantes medios de Buenos Aires como Radio del Mundo y ATC, eligió siempre desarrollar su vida profesional y afectiva en Gualeguaychú.
La radio en tiempos de algoritmos y redes sociales
Sobre el presente de la comunicación y el avance vertiginoso de las nuevas tecnologías, el locutor planteó una mirada crítica sobre la pérdida del pensamiento analítico en las audiencias y la hiperconcentración de los mensajes.
"Los medios se van metamorfoseando de soporte, pero la esencia de la radio sigue estando y ojalá no se pierda. Escuchar radio no es lo mismo que escuchar música; la radio es magia y emoción. Hoy veo con preocupación la falta de espíritu crítico en los oyentes y el peso de las 'granjas de bots' o los algoritmos. Las herramientas actuales son impresionantes, pero todo depende del uso que se les dé. Ahí se nota la diferencia cuando un periodista está realmente formado o cuando es simplemente un producto del algoritmo", concluyó.
